sábado, 20 de agosto de 2016

Aunque sea un rato


Acariciar tu piel en mis noches de insomnio. La relajante suavidad de tu tacto en mis manos. Me paraliza ver como todo aquello que antes me hacía soñar, ahora es el culpable de esta incapacidad mía para sonreír, aunque sea un rato. No entiendo porqué has llegado tan tarde y mucho menos porqué has tenido que irte tan pronto. Las cosas ya no van a volver a ser como antes, y eso, es algo que hace que me tiemblen las manos y que sea incapaz de controlar este miedo que me sube por la garganta. No quiero recordarte lo fundamental que has llegado a ser en mi frágil existencia. Y menos ahora que no sé ni cual es tu lado de la cama. Ya no.

Pero tú, por favor, no te mueras. Agarrate a la vida, aunque sigas sin saber porqué. No necesitamos tener un motivo para todo. Te lo juro, mi amor, es así. Ya verás, todo irá bien. Pronto todo saldrá bien. Ahora no. Ahora no hay ley. Siento que tu vida siga igual. Tan así como siempre. Tan vacía de todo, menos de tí. Tan llena de sinsentidos y de ti. Tan repleta del sinsentido que tú eres y que ahora sospecho comienzas a comprender. No llores, amor. El final siempre es plácido.

Yo ya no te quiero, pero tal vez te quiero. O quizás yo nunca te quise, pero vamos a obviar el hecho de que yo ya no estoy, y centrarnos en el ahora. Tu ahora. Ese justo ahora, que es lo único que tienes. Todo lo que te sobra.

¿Recuerdas esa canción? Era tan triste como las noches de invierno. Ahora ya no, ¿verdad?. A mí ya no me duele. Sólo me recuerda a copas, escapismo, y dolor de cabeza. Todo es mejor ahora. Siento mucho que para tí no. No te duermas. La vida pasa y pesa. Tienes que correr sin mirar atrás. Se te está pasando la vida. Cada vez los sueños pesan más y no podemos esperar eternamente.

No esperes más. Nada va a cambiar. Súbete al tren y deja que te lleve. Deja que te mueva como una vez yo dejé que tú me llevarás al infierno. Yo no quiero volverte a ver. Pero pido a la vida todos los días que te deje sonreír, aunque sea un rato.





sábado, 16 de julio de 2016

Love me two times, baby.


Todo ha pasado tan rápido que aún hoy, cuando miro atrás, me cuesta recordar en que momento, en que preciso instante todo se tornó tan nuevo, tan seguro, tan estable. Sé que en parte es gracias a ti, que con tus "para siempre" eternos y tu facilidad para quererme como nunca nadie me ha querido, has conseguido que pisar el suelo me resulte mucho más apacible que antaño.

Aunque tampoco puedo olvidarme de mí. Yo, que tanto he luchado entre cuerpos inertes que devoraban mi calma a bocados*, que tengo los nudillos deshechos de dar golpes a miles de ventanas tratando de escapar, que no duermo porque temo perder un segundo de lucidez y volver a caer... Ahora estoy aquí, en mi lugar, haciendo de esta casa, que no es mía, nuestro hogar, con una facilidad que nunca habría podido prever. Y a veces, en esas mañanas de domingo eternas, recuerdo otras voces, otros cuerpos, otros lugares en los que una vez pensé que siempre me quedaría y siento esa nostalgia del que sabe que aunque el presente es mucho mejor, aquel pasado también tenía su encanto, su fuerza, un poder grandioso para hacerme perder toda mi esencia de golpe, a la vez que conseguía sacarla a relucir en todo su esplendor. Yo como Poe, nunca he estado loca, solo en aquellas ocasiones en que conmovieron mi corazón. Ese ir y venir del carajo. A veces también yo lo echo de menos.

He amado mucho y sé que ha sido de verdad porque al mirar atrás no puedo sentir odio ni arrepentimiento. Solo puedo sentirme orgullosa de haberlo dado todo por un beso. Aunque en ese beso hubiese más de muerte que de vida. Más vale tarde que nunca. Y nunca que tarde.

Existe todo tipo de amor pero nunca el mismo amor dos veces. Fitz tenía razón y yo no. Pero me alegra no tenerla y poder experimentar sentimientos tan diversos dentro de una misma existencia. Del amor tortuoso y trágico de Romeo y Julieta, al amor tranquilo y apacible que jamás nos enseñan en los libros, pero que definitivamente es el único por el que merece la pena morir...y matar. Sobre todo porque este tipo de amor jamás te pondría en la tesitura de tener que morir o matar. Yo lo sé, ahora, mil años después de haber amado por encima de la vida y la muerte, de mí y de mi vida, de lo sano y lo divino. Pero ya no me duele, porque sé, mi vida, que todo mi tortuoso y movedizo camino, era tan solo un aprendizaje para poder llegar a tí, para poder al fin, dormir con la certeza de que el cuerpo que duerme a mi lado, no se irá al día siguiente, ni al otro.

Al final el amor era eso. La ausencia de miedo, quizás. El poder dormir en paz y compartir los días con alguien que realmente cree que eres lo mejor que le ha pasado en la vida, aunque tú solo seas una persona más, tratando de entender algo dentro de este mundanal ruído infernal. Yo ya no quiero más historias de amor con una introducción repleta de una intensidad demoledora, un nudo lleno de sueños que nunca llegan a hacerse realidad y un final trágico que nunca acaba de terminar. Yo ya solo quiero amar y ser amada.

Así que.

Más amor, por favor.









martes, 26 de abril de 2016

Coa vida.

A compañía perfecta. Esa que nada pide e moito da. A que te leva da man para poñerte a salvo sen que teñas que abrir a boca para pedir auxilio, que te acompaña neste longo paseo que é a vida, e te mira de soslaio cando te quedas atrás, que te espera e non desespera, porque sabe que chegarás, porque sabe que nunca abandonarás.
Uns ollos que te miran e remiran e nunca se cansan de mirarte. A compañía perfecta de quen nada pide e moito da, de quen está aí cando non poderías estar con outro alguén.

Hai momentos que son eternos, recordos que son eternos, amores que son eternos. Sabes que será eterno cando non hai nada malo que poidas dicir del. Entonces, eternízase. Vólvese intocable, indomable, francamente difícil de volver vivir.

Eres só tí para moitos, pero tí es moito máis que case todos para min. Despois de todos estos anos mirándonos, só me queda a fe de haberte feito só a metade de feliz do que ti me fixeches a min. Gracias por acompañarme neste pequeno paseo, demasiado longo sen ti. Gracias polo amor de verdade, e por ensinarme o que importa. Espero haber aprendido algo de ti para levalo sempre comigo, agora que ti me tes que deixar. Agora que soa a música de game over.

26-04-2016


martes, 12 de enero de 2016

Pero.

Puede que mañana ya se te haya pasado y empieces a jugar a vivir lejos de los reproches y las nostalgias de todo lo que ya has asumido que nunca tendrás. Ese cuadro en tu pared. Ya nunca.

Luego el invierno llega de repente y tú te ves en la tesitura de tener que elegir que cama te resulta más confortable y cuáles son los dígitos que debes marcar en caso de emergencia. Lo bueno de tus sueños es que al no haberse cumplido jamás, siguen intactos. Lo malo es no poder esperar ya apenas nada de ellos. Ni de nada. Ni de nadie.

A veces, alguien te mira a los ojos y te hace olvidar por un rato, a todos aquellos seres que jamás te miraron como tú querías que lo hicieran. Hablas de necesidad mientras creas tu propia epistemología para sobrellevar esta hecatombe tan cruel y ahora al fin, me confiesas, con toda la serenidad que un humano como tú, puede soportar, que no fui yo, que eras tú. Y que siempre serás tú. Me pides casi de cuclillas que abandone mi guerra y yo, cruel y fría como sólo tú podrías ser, te digo que mi única guerra soy yo, que tú solo eres el fantasma de algo que una vez quise poseer, y que solo me queda de tí un cúmulo de arrepentimiento y negación que en nada favorece mi existencia actual. Te duele, lo sé por la forma en la que mueves tus ojos, el mar. El mar en el que tan sólo fui un náufrago. Te duele, pero te justificas con un montón de basura pseudointelectual, intentando dejarme claro que nadie manda en el corazón y que las intenciones siempre habían sido buenas. Yo que hace años que sé que solo se convence a quién ya está convencido, maldigo todas tus intenciones y me rio con pena, porque eso es lo que siento ahora. Pena. Pena de tí y pena de mis sueños.

A veces, la culpabilidad. ¿No era el amor otra cosa?. A veces, las ganas de avanzar. Simplemente no quiero quedarme a ver como destrozas mi vida, y la tuya. Y todas las locuras que una vez hice en nombre de un amor que ahora dudo que haya existido. Es tarde para tí. Puede que me hayas querido más de lo que nadie me ha querido, pero... ¿qué es el amor más que un día que se repite continuamente y tú no puedes dejar de disfrutar? ¿qué es el amor más que la promesa de una vida entera? Nunca me lo has dado y ahora que sé que nunca podré perdonarte, me pongo mis zapatos rojos y salgo a la calle, dispuesta a quedarme a vivir en cualquier lugar donde tú no estés ni vayas a estar jamás.

Hay personas que te elevan, que te hacen querer ser más, que te miran y sabes que jamás te van a abandonar y que ven la poesía en tus ojos. Hay personas que no saben volar, que pasan por la vida sin plantearse nada y que te miran como si estuvieras loco cuando decides que la mayoría absoluta no va contigo. Y después están esas personas, que tienen alas pero no saben usarlas, que aman pero con un contador, que se quedarían contigo para siempre pero... Personas pero. Personas como tú.

Y yo, tan cansada de tus peros, tan cansada de tí.