Después de toda la noche soñando en tus manos, cuando la luz comenzaba a asomar por la ventana, y el mundo obviaba mis suplicas de una noche eterna a tu lado, tú me miraste a los ojos, y me dijiste.
- "¿Y tú quién eres? Cuéntame algo de ti."
("Tan sólo un cúmulo de noches en vela y de anhelos imposibles. Una inmensa irrealidad con ninguna pretensión por formar parte del mundo real. Un piano lleno de polvo que hace demasiado tiempo nadie usa para hacer música. Una resaca eterna dentro de un domingo infinito. La vulgaridad hecha carne cada vez que llega una nueva mañana y la vida me obliga a cambiar. Una mentira disfrazada de amor. El amor disfrazado de noches frías y melodías inconclusas. Una melodía incompleta que jamás he querido terminar. Un principio que empieza continuamente sin empezar jamás porque me dan demasiado miedo los finales. Una despedida que nunca acaba. La soledad de los ojos cuando ya no saben mirar. El pago de deudas con promesas que se rompen una vez se hacen. Un temor y un no tener a donde ir. La búsqueda incesante de la libertad en el fuego ajeno. Un volver a ser niña en las largas tardes de sol. La pasión por la belleza. La belleza de lo decadente. La decadencia de una vida pidiendo disculpas. La creencia de que si hay amor no hace falta pedir perdón. La imposibilidad de guardar rencor y la necesidad de ayudar al prójimo aunque eso implique la autodestrucción. La autodestrucción en forma de abandono. Un caramelo en forma de corazón. Una canción de amor con final trágico. El acelerador y la marcha atrás. La indiferencia llena de nostalgias. La nostalgia de los que no han aprendido que todo lo que permanece es el cambio. Un "te quiero igual" aunque me hayas robado la cabeza y el corazón. Un no saber esperar. La impaciencia de los que aman siempre a destiempo. La duda eterna y los cambios de sentido. Un no estar segura de nada, salvo de tus ojos. El dolor de haber fracasado en el único gran paso que dí en toda una vida de intentos. Intentos frustrados y ceniceros llenos de ambiciones. La ambición de poder confiar en la raza humana. Un "quizás" al que he apostado todas mis cartas. Un constante arriesgarse a perder. La risa incontrolada de aquellos que no saben ser felices. La ironía de los labios que no saben besar. La verdad de la piel cuando se vende por un poco de magia. La necesidad de cinco minutos más. La sangre de los dos. Escribir para salir con vida. El calor del destierro. El estar siempre en medio de ningún lugar. La fortuna de que existas. Algún lugar donde terminar. El adiós a intentar ser diferente. Dejarse llevar. Volver. Cuando pienses en mí." )
Pero, me doy la vuelta, dándote la espalda, para que no puedas descubrir la verdad de mi mirada que jamás ha sabido mentir, mientras sonrío y te digo:
- "No sé que contarte. He dormido poco y estoy cansada." -y suplico a la vida que jamás descubras qué hay detrás de todo este cúmulo de mendacidad.