Había imaginado muchas veces como se sentiría cuando todo hiciese crac, pero jamás pensó que el alivio estaría entre sus sensaciones. Sin embargo, ahí estaba. Y lo ocupaba todo. Fue hermoso el funeral. Todo había cambiado. Ella ya no era ella. Pero sabía que de ahora en adelante sería mejor. Una versión completamente mejorada de si misma. El desamparo, la soledad, el miedo, la desesperanza, la frustración... todo se fue cuando llegó el final. Tan solo ella estaba ahí. Ella y su corazón. Triste, cansado, roto, pero vivo. Al fin vivo.
Era el fin de la eternidad. El fin del único mundo que ella había conocido. Pero como todo buen final estaba lleno de oportunidades esperando a ser aprovechadas. Esperando a que estuviera lista para aprovecharlas.
Se miró en el espejo por primera vez en tres meses y pensó que todo buen final necesita una buena despedida.
"Recuerda siempre que yo solo hacía letras para ti, dejándome la piel. Recuerda que he luchado a muerte con las sombras por ti. Pero ahora necesito luz. Necesito limpiarme. No quiero escuchar tus llantos. Tengo los ojos inundados de todo lo que he vivido estando a tu lado. Te perdono, aunque tú no lo hagas. Ya no miro atrás. La historia ya no es mía. Ahora solo quiero que te vayas. Gracias y adiós."
Hoy es el primer día del resto de tu vida. Por favor, no vuelvas a olvidarte de ser feliz. Recuerda todo lo que has aprendido y vuela. Quiérete. Quiérete mucho más de lo que jamás nadie te podrá querer. Y no dejes que nadie vuelva a hacerte olvidar quién eres y todo lo que has logrado.
"Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer.
Hoy vas a mirar para adelante que para atrás ya dolió bastante.
Hoy sabes que tu vida nunca más será un fracaso.
Hoy vas a descubrir que el mundo es solo para tí, que nadie puede hacerte daño.
Hoy vas a ser feliz aunque el invierno sea frío y sea largo.
Hoy vas a conseguir reírte hasta de tí y ver que lo has logrado."
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