sábado, 19 de julio de 2014

Mi rincón favorito de Madrid

La vida siempre te alcanza. Da igual que trates de huir o de esconderte. Ella siempre irá un paso por delante y siempre te pillará desprevenido y con las manos en la masa. Temer es cobardía pero también es supervivencia. Mantenerse escéptico es un trabajo tan crucial como inútil.

Dejarse llevar suena demasiado bien. Perder el control. Inundarse el alma con el veneno de tus palabras. Anhelar el peso de tu cuerpo sobre mi cuerpo. Ilusionarse. Imaginar tu olor y el tacto de tu piel por las mañanas. Suspirar por algo que no es cierto. Desear que el amor nos haga.

Y luego, la nada. Sólo era un sueño. Quizás sólo existes en mi imaginación. Puede que yo te haya creado a mi imagen y semejanza. Extrañar a un extraño. ¿Y si el amor es simplemente eso?. Una ilusión. Un querer más y más. Un echar de menos siempre a alguien. Una lucha constante contra el tiempo y la distancia. Puede que ya me haya equivocado demasiadas veces de dirección y puede que hable el miedo por mí, cuando te digo que ya no puedo crecer más. Ni por ti, ni por nadie. Ni por mí...

Y sin embargo, aquí estoy, herida y rota, sintiendo como mi corazón me pide otra velocidad. Tratando de escaparme de lo que siempre he deseado. Buscando excusas y dejando señales para que nunca te olvides de mí. Para que no me olvides, cuando te vayas, porque sé que te irás. Y yo desearía que estuvieras ahora aquí y que nunca te fueras. Pero sé muy bien que tú te irás, y yo seguiré respirando. El mundo se hará más pequeño. No me querrás igual que ayer. Me quedará el silencio. Me alimentaré del rastro de tus huellas en mi cuerpo. Te buscaré en otros brazos. Y volveré a encontrarte. Quizás.

Me he cansado de no recordar lo que sueño. Me he cansado de vivir en los finales, de perderme la vida por miedo al futuro. De lamentarme y seguir detrás. Quiero arriesgarme. El equilibrio es imposible. Vén, dame un pedazo. Cúrame el invierno.


Eres mi rincón favorito de Madrid.




Aún quiero saber que es lo que me das, que me han vuelto las ganas de comerme el mundo.

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