Aún recuerdo, con una abrumadora claridad, aquellos días en los que llorar siempre era el principio de algo. Días en los que caminábamos en círculos incapaces de regresar a nuestro hogar, ciegos y perdidos, solos e indefensos, rotos y desamparados.
Las lágrimas nos recordaban que seguíamos vivos, que todavía existía en el mundo algo capaz de emocionarnos, que aún eramos humanos. A veces reíamos a carcajadas, sólo por engañar a la tristeza, porque eso era lo que teníamos que hacer, pero siempre supimos que incluso la felicidad, estaba llena de tristeza. Los sentimientos puros jamás nos han rozado. Huimos de los centros porque "cuando las cosas llegan a los centros no hay quien las arranque." La eternidad se acabó y yo que sólo hacía letras para ti, perdí los últimos retales de inocencia cuando el "para siempre" se apagó. Y esa mierda sólo podía ser humana.
Ahora sigo suspirando por algo que sé que nunca será cierto, por todo aquello que nunca tendré. Lloro, porque el tiempo de llorar siempre regresa, pero ahora mis lágrimas siempre saben a despedida. Ahora, cierro los ojos y miro atrás solo para cerciorarme de que he aprendido algo de todos esos días. Los miro, los analizo y los llevo conmigo a todas partes. No quisiera perderlos. No sería nadie sin ellos.
Quiero siempre por encima de mis posibilidades. Sé amar como sólo saben hacerlo los que han tenido que renunciar a quien más amaban. Me pierdo en intersecciones y suspiro cuando escucho la palabra "oportunidad". Ahora, yo ya no sé hacerlo mejor. Pero te quiero. El querer nunca me ha servido de nada, pero te quiero. Repito mis errores, hasta que se vuelven de otro. Lamento no tenerte. Lamento mi miedo, que nunca me deja tener nada. Jamás digo nada en voz alta porque no quiero construir realidades que sé que no podré sostener. Trato de que mis palabras suenen de forma perfecta pero que no digan nada. Me deshielo cuando me rozas pero cuando tus manos no están cerca, vuelvo a ver claramente lo miserable que puedo ser. He buscado donde siempre encontraba y ahora que ya no daría mi vida por nadie, sé que tus ojos son un buen lugar para quedarse. Pero te irás. Y este miedo duele más. No es el amor tan valiente.
"Tengo que dejarte o no voy a llegar. Me gusta cuando duermes. Yo odio madrugar. No tienes porqué sentirte mal, te echaré de menos hoy. Te echaré tanto de menos que las manos se me duermen.Te echaré tanto de menos que no sé cómo parar esta canción."
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