sábado, 6 de septiembre de 2014

La insoportable subjetividad del tiempo

Lo peor de todos estos meses de angustiosa espera ha sido verte pasar la página y tirar el libro a la basura. Yo todavía puedo escucharte gritarme que todo mi amor fue una mentira y que no hay nada que arreglar. Y tú, mientras tanto, has aprendido a sonreír y a mirar a los ojos a toda esa gente que te rodea ahora. Por fin has conseguido formar parte de este peligroso e irracional entramado social. Yo aún no. Creo que no quiero.

Lo peor de todos estos meses de angustiosa espera ha sido tenerte delante tanto tiempo después del día D y no poder evitar ni disimular mi fragilidad. Mirarte y comprender que toda la verdad que he creado para poder sobrevivir lejos de ti, no sirve de nada ni funciona, cuando te tengo delante. Cuando estás delante vuelvo a ser todo lo que siempre he odiado ser. Y tú y tu frialdad jamás sabréis como me ha costado resituarme, reconstruírme, reinventarme. Yo ya no soy yo, y tú... Tú nunca has sido tú. Siempre has estado demasiado lejos de todo. Demasiado lejos de mi intensidad, mi extremismo y mi locura transitoria.

Lo peor de todos estos meses de angustiosa espera ha sido tener la necesidad imperiosa de huir constantemente. No encontrar un lugar. Mi lugar estaba donde tú estabas y sin tí ningún lugar era mi casa. No había paz ni sosiego. Solo rebeldía y temor. Un temor inmenso a no volver a encontrarme.

Lo peor de todos estos meses de angustiosa espera ha sido descubrir que tú ya no eras tú. Y que probablemente solo eras tú porque yo te inventaba. Las personas son insignificantes cuando no las miras con los ojos del amor. He tenido que verte sin filtro alguno para poder cambiar y he descubierto cosas que jamás seré capaz de pronunciar en voz alta.

Dura ya un año este invierno y me enfrento a nuevos desatinos. Culparé al destino. Culparé al huracán. Te culparé. Nunca has estado a la altura de las circunstancias.

Lo peor de todos estos meses de angustiosa espera ha sido ver que tú actúas como si todos estos terribles meses de dolor e incertidumbre jamás hubieran pasado. Y para mí... Para mí, cuando estás delante, el invierno acaba de empezar.

Todo cambia y todo sigue igual.






*Después de un invierno malo, una mala primavera, dime porqué estás buscando una lágrima en la arena.*

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