lunes, 21 de septiembre de 2015

Adiós.

A veces uno necesita mirar atrás para comprender en que punto de su vida las cosas empezaron a ir tan mal. En que hora, en que amanecer y en que puto momento, el corazón decidió empezar a latir tan lejos de la paz. Pero nadie escucha lo que digo. La soledad me oprime y ahora sé que la única verdad que he rozado es aquella de que ahora ya no confiaré nunca más en nadie. Yo también he fingido ser feliz para tratar de engañar a la tristeza que me oprime en el pecho, impidiéndome respirar, enseñándome que la muerte siempre acecha, como el cansancio los lunes por la mañana, como quién se va, queriendo con toda su alma, como quién espera sin ninguna esperanza.

Ojalá pudiera volver atrás. Al final, todos queremos volver atrás y jamás lo conseguiremos. El mundo espera que aguantes. Nadie comprenderá jamás tus "no puedo más". Sólo serán palabras para los demás. Y tú mientras tanto, te acuestas todas las noches sumergida en un mar de lágrimas, lágrimas que saben a mar, como tú. Y creerás que no podrás dejar de llorar, pero acabas durmiéndote, ahogando tus lágrimas contra la almohada. Porque hasta eso se acaba. Incluso el llorar es efímero. Todo lo es. Tú también. Y yo.

Algunas noches quizás tengas la suerte de dormirte entre "si pudiera", quizás esas noches la esperanza gane terreno y tú aún puedas creer por unos segundos que todo esto se puede encarrilar. Serán días felices, en los que la espera será más fácil, en los que el tiempo se te marcha entre sonrisas por ese "algún día" que quizás llegue algún día. ¿Quién no ha sobrevivido simplemente de la esperanza de poder vivir algún día? Quizás mañana sea mejor. Y así, todos los días.

La primera entrada de este blog terminó con un "ahora que no confiaré ya nunca más en nadie" y hoy, muchos lustros después, después de haber intentado con todas mis fuerzas volver a agarrarme a un brazo firme y sereno, para dejar de caerme, solo pienso en esa frase tan devastadora, y en otra, que quizás lo sea más:


"¿Qué me has hecho? Me quitaste la vida. Solo pienso en la muerte."


Por eso, aunque me muero de ganas de pedirte que por favor te quedes, que me ovilles en tus brazos porque muero del cansancio, que me quieras solo un día más, que me dés un motivo para creer.... Aunque me muero de ganas de decirte que por favor nunca me abandones, te digo adiós.

"Adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti."





Ahora. Ahora que no confiaré ya nunca más en nadie.





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