Cuando uno espera los días parecen años y los momentos del presente no valen nada al lado de todo eso que crees que vendrá...y nunca llega. Jamás llegará, porque lo que buscas, huye y quién espera desespera.
Hay tantas cosas que me hubiera gustado vivir a tu lado... Tantos momentos soñados y resoñados que jamás tendrán lugar, y yo, me culpo por no tener el suficiente valor de mandar todo a la mierda y (re)empezar, lejos de tus ojos. Tus ojos. Joder, tus ojos. El único puto motivo. Yo me culpo de no tener el suficiente valor de mandar todo a la mierda y (re)empezar lejos de mi único puto motivo.
A veces, desfallezco. Imagino que siempre has sospechado que a veces yo ya no puedo más. Mis miedos crecen por encima de mis sueños y ya no recuerdo como se hacía eso de ser valiente. Benedetti decía que "los débiles, de veras, nunca se rinden". Y joder, empieza a abrumarme mi fragilidad. Detesto la debilidad que me provoca tu presencia y la desidia que me invade con tu falta de presencia. Te quiero, joder. Puede que siempre haya sido demasiado pronto (quizás demasiado tarde) para decirlo. Pero, te quiero. Y es bonito y está bien. No hagas que sienta que es una mala decisión. ¿Decisión?. Siento mi falta de potestad en mis decisiones. Lo siento mucho todo y no es una disculpa. Soy un títere sin cabeza rondando alrededor de tus ojos de gato, tan verdes, que mi esperanza es incapaz de morir. Tan verdes que son la misma esperanza. Tus ojos verdes en los que sólo quiero quedarme a vivir. Es tan simple como eso. Sólo quiero quedarme a vivir en tus ojos. No sé a donde ir. Pero sé donde quiero quedarme. Son tus ojos los más bellos del mundo, pero no por lo que muestran, sino por todo lo que esconden.
Es que tú no has visto lo tristes que serán los días cuando ya no estés junto a mí. Tú no has pensado en el infinito poder de la distancia y en un futuro en el que mis labios están sellados y no hay palabras. Y ahora que me he quedado sin nada que decirte, veo tu carita triste, y pienso si tendré la fuerza, el valor, la frialdad...de darle la espalda y quedarme quieta mientras te dejo marchar. Te permito marcharte. Te permito dejar para mañana todas tus alegrías.
No tengo nada que contarte cuando te escucho y siento como pones un millón de quilómetros de hielo entre nosotros. Me estoy muriendo de frío, mi amor. Me estás matando de frío.
Esperanza y espera son dos palabras demasiado similares para que yo haya logrado separarlas.
Tú y yo somos demasiado parecidos para que yo haya logrado separarnos.
¿Y que más me da si te vuelvo a ver?
Si encuentro quién me abrace no dejaré que escape.
No hay comentarios:
Publicar un comentario