Después de la magia viene el dolor. Después del amor viene la soledad. Después del final no hay nada. Caída. Vacío. Sólo recuerdos. Más recuerdos. Toda mi vida son recuerdos de momentos que jamás volveré a vivir.
Tú bailabas y sonreías y yo te miraba. Te miraba tratando de grabar en mi alma todos y cada uno de tus movimientos.Tus taras, tus deudas, tus miedos, tu fragilidad, el brillo en tus ojos, tu inmortalidad. Sabía que eso era lo más profundo que te iba a conocer jamás. Nunca te habría escrito tantas letras si creyera que ibas a quedarte. Nadie se queda. Y yo solo escribo a los finales, a las despedidas, al desamor, al dolor de los ojos cuando ya no pueden ver, al pinchazo en el costado cuando el invierno es tan largo y va por dentro, a lo efímero del sentir de toda esa gente incapaz de amar, a la necesidad imperiosa de que todo acabe aquí... Sólo se puede escribir a través de la nada más absoluta.
Te cogía de la mano tratando de encontrar en tus brazos todo ese soporte que tanto he anhelado. Hacía el amor contigo sólo por mi necesidad de sentirme humana y real. Sólo por mi búsqueda incansable de la eternidad. Solo por pagar mis deudas contigo. Solo por olvidarme de mí. No quiero hablar de tí. No quiero hablar de mí. Mi corazón está parado en mitad de la autopista y yo sigo agonizando dentro. El invierno que me has dejado es mucho mayor que el que venía conmigo. No hay nadie. Yo que nunca quise estar sola, sólo encuentro soledad. Yo que siempre he creído en el amor, sólo encuentro desencuentros. Yo, mitad dolor, mitad placer. Mitad magia. Mitad despedidas. Yo no soy de nadie. Ni siquiera de mí. Me has dejado con las ganas. Y te has quedado conmigo. Con los pedazos que quedaban de mi corazón después de este año sin luz que se alarga continuamente sin acabar de acabarse jamás. Golpeas bien. Lo haces bien. Fui solo una más de cientos. No sé como no pude darme cuenta. Hemos jugado a ser humanos tantas veces que a veces se nos olvida que no somos más que títeres vacíos, superficiales y fácilmente manejables en busca de una perfección totalmente idealizada e inexistente que jamás encontraremos. Se me hunde tu cuchillo en el costado cada vez que intento respirar. Tengo sed. Una sed mortal. Pienso en la absurdidad de una vida entera pidiendo perdón por ser yo. No se puede luchar. Te he buscado en el infierno, pero has sido tú quien me ha encontrado. Me has hundido en tu fuego. Sabías que te buscaría allí porque eres igual que yo. Has visto mi máscara, me la has arrancado y luego has jugado con ella como si realmente supieras que hay debajo de todo este cúmulo de carne y huesos. Sabía que no te gustaría lo que ibas a encontrar, pero aún así dejé que me la quitaras. A veces, las máscaras sobran, aunque debajo no haya nada ya. Me habías avisado. Tú siempre acabas matando. Siento no haberte creído. Veía tanta magia en tus ojos y tanta belleza en tu corazón que no podía imaginar que detrás de todo eso hubiese una persona que mata por el simple placer de ver morir. Me has matado pero tú no tienes la culpa de ser como tú. Sólo querías jugar. Yo solo quería calor. Solo quería tu calor. Protegerte de ti, espantar a tus fantasmas, hacerte creer, ilusionarte, matar tus monstruos. Esta vez no quería matar. Pero sé que en cosas del corazón uno siempre es el asesino y el otro el que va a morir. He muerto, amor. He muerto tantas veces que cada vez me cuesta más encontrar el camino de vuelta. No hay dignidad en tu forma de tocarme. No hay amor en tu manera de hacerme el amor. No hay verdad en tus palabras. Sé que pedirás perdón. Te perdonaré. Te perdonaré sólo porque el dolor del rencor es mucho mayor de lo que puedo soportar. Te perdonaré por mí. Porque mi corazón siempre se deshiela, porque estoy cansada de ser víctima, porque estoy cansada de la guerra y solo quiero irme a casa.
"Tu belleza no me llena". Un ruído inmenso en mi cabeza. No puede haber belleza entre tanta oscuridad, cicatrices y suciedad. Lo entiendo, amor. Te entiendo. Me he arriesgado y he fracasado. Me sobra valor. Me sobra intensidad. Me faltas tú. Me he vuelto a jugar la vida en una causa perdida. Y ahora río y lloro, y noto como el amor me rompe los huesos y me deja a la altura del betún. Se ríe de mí. Me usa, me consume, bebe de mis entrañas y luego me vomita. Yo solo puedo pensar en el final. Tenías razón. La vida es muy larga. Se me ha hecho muy largo el camino. Pero ya está, amor.
Ya hay paz.
Ya hay paz.
"Sé que tu reinado es falso. Y ves que yo lo he señalado y ya soy tu gran incomodidad. Sé que si no hacemos algo, el hielo durará mil años, ¿crees que alguien nos encontrará?"
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