No quisiera olvidar el mundo que tú me enseñaste pero sospecho que lo haré. Sospecho que serás otra foto en blanco y negro que volveré a mirar dentro de veinte años para cerciorarme de que realmente has existido, aunque fuese de una manera tan efímera que, hacerte un lugar en el baúl de las nostalgias es incluso un trabajo absurdo. Pero supongo que hay personas que valen más que el tiempo que duran e imagino que tú durarás en mí mucho más tiempo del que yo duraré en tí. Tú nunca morirás, aunque yo ya estuviese muerta antes de saltar. Es sólo que no quiero más puñaladas por la espalda, casi sin querer. Nada duele más qué que te hiera quién supuestamente te quiere. Nada duele tanto como herir a quién quieres por encima de todas las cosas. Probablemente te recuerde siempre por todo lo que pudo haber sido y no fue, por ser aquel amor que se acabó sin ninguna razón mucho tiempo antes de haber empezado, por todas las palabras que se dijeron demasiadas veces y por todas las noches en las que yo solo te tenía a ti, y no tenía nada. Y tú no estabas y yo creía que sí, pero sólo eran voces y abrazos de mentira y yo podría haber sido otra, y todo habría sido exactamente igual para tí. Pero yo era yo y jamás podré perdonarte que me hayas confundido con otra. No soporto tu falta de amor. No concibo haber sido una más de cientos pero ahora al fin comprendo que ni siquiera me has rozado. A estas alturas sólo se me ocurre disculparme por quererte de esta forma tan incondicional y poco convencional. Es mucho más de lo que cualquiera podría llegar a soportar. Lo siento todo mucho. Lo siento todo, mucho.
He decorado mi habitación con todas tus cosas para recordar que una vez tuve un amor que parecía real, para no olvidarme de tus ojos de gato, para abrazarlas en las frías noches de invierno venideras pero, ¿y ahora qué, ojos de gato? ¿Ahora qué? Dime tú qué puedo hacer yo más que arrancarme el corazón del pecho si tú no vienes, no llamas, no hay flores ni bombones, ni mensajes de buenas noches, ni abrazos de esos, ni un "te echo de menos", tampoco un "pagaría las consecuencias de lo que fuera por tí". Dime tú, mi amor, qué puedo yo hacer más que olvidar al amor y morirme de ganas, mientras trato de convertirme en piedra firme, fría y serena y tú me recuerdas con tu ausencia que "contigo sólo puedo perder". Por favor, si no es amor que no sea nada. Por favor, haz que sea amor.
"...Y jugamos a ser humanos en esta habitación gris. Y jugamos a ser dos gatos que no se quieren dormir. Tengo sed y estoy tragando. No quiero no estar a tu lado. Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos."
